El caso Noem v. Perdomo está causando revuelo. Comenzó en Los Ángeles cuando la jueza federal Maame Ewusi-Mensah Frimpong dictaminó que las autoridades de inmigración (ICE) no pueden arrestar a personas únicamente porque:
• La persona parezca pertenecer a cierta etnia o raza;
• Hable español o inglés con acento;
• Se encuentre en un lugar de trabajo agrícola o busque empleo informal;
• O por el tipo de trabajo que realiza.

No es que estos factores estén totalmente prohibidos de considerarse, pero no pueden ser el único motivo para detener a alguien.

El impacto de esta decisión
Tras esta medida cautelar, los arrestos realizados por ICE en Los Ángeles cayeron un 66%. Esto encendió una alerta: ¿Acaso la mayoría de las redadas anteriores se basaban realmente en estos perfiles?

¿Y ahora?
El gobierno federal no estuvo de acuerdo y pidió a la Suprema Corte que revocara la medida cautelar, argumentando que obstaculiza la aplicación de las leyes de inmigración en una región que, por cierto, cuenta con más de 20 millones de personas. La Suprema Corte ya ha solicitado respuestas de ambas partes, así que se avecina una decisión trascendental.

Por qué esto importa a la comunidad inmigrante
Si se mantiene la medida cautelar, limitaría considerablemente las prácticas consideradas discriminatorias. Esto podría proteger a trabajadores de sectores como agricultura, construcción y servicios generales, donde muchos inmigrantes se emplean.
Para quienes viven o trabajan en EE. UU. sin estatus definido, entender estos derechos marca la diferencia, incluso para saber cómo actuar durante un abordaje.

Si usted o alguien que conoce ha pasado por algo así
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